Capítulo 5:

La Independencia Hispanoamericana


Cap. 5:

5. 0. Introducción

5.1. Los protagonistas de la Independencia

            5.1.1. Antonio Nariño

            5.1.2. Francisco de Miranda

            5.1.3. Simón Bolívar

            5.1.4. José de San Martín

            5.1.5. Antonio José de Sucre

            5.1.6. Bernardo O’Higgins

            5.1.7. Miguel Hidalgo y Costilla

            5.1.8. José María Morelos y Pavón

            5.1.9. Agustín de Iturbide

5.2. Las causas de la Independencia

            5.2.1. Las causas internas

            5.2.2. Las causas externas

5.3. El desarrollo del proceso independentista

            5.3.1. Las cuatro fases del proceso independentista

            5.3.2. La liberación de la parte septentrional de Suramérica

            5.3.3. La liberación del Cono Sur

            5.3.4. La liberación del Perú

            5.3.5. La independencia de México

5.4. Las consecuencias de la Independencia

            5.4.1. Consecuencias inmediatas

            5.4.2. Consecuencias remotas

5.5. Vocabulario

5.6. Ejercicios

5.7. Referencias bibliográficas

 

 

5. 0. Introducción

Para 1824 se había independizado la mayoría de las colonias españolas en América, salvo Cuba y Puerto Rico, que no rompieron con España hasta 1898 como consecuencia de la guerra hispano-estadounidense. (Aquí hay una imagen de  la explosión del Maine, la cual desató el conflicto). Rasgos predominantes de este proceso son su universalidad y su singularidad 1.

Universalidad por abarcar este movimiento a casi todas las colonias en la América Hispánica, salvo los casos arriba mencionados. Además se involucraron en él por ejemplo argentinos que no sólo lucharon por la liberación de Argentina, sino también por la de Chile y Bolivia y venezolanos que más allá de las fronteras de su país natal lucharon en Quito y Perú etc.

Singularidad por la trayectoria de cada uno de los territorios emancipados desde el momento de brotar el fervor independentista hasta los intentos de los nuevos países de crear naciones independientes en el pleno sentido de la palabra. Este proceso de desarrollo nacional llegó a marcar profundamente la idiosincracia de cada país, territorio o región, con lo que se desarrollaron características peculiares en cada uno de ellos.

Con el término del proceso independentista se inicia un proceso de afianzamiento de los actuales países latinoamericanos que implicaría un período de casi 50 años llenos de conflictos sangrientos, guerras civiles, despotismo, caudillismo y revoluciones, muchas veces causados por las tensiones entre las naciones que antaño habían constituido la América Hispánica y los afanes personales de los caudillos locales, además por la inestabilidad política y social radicada en la incapacidad de las élites de esos países de crear una distribución justa de los recursos económicos y de la tierra.

Así vamos a estudiar en este capítulo el proceso que se ha llegado a denominar la independencia de los países hispanoamericanos, además de las consecuencias que tuvo este importante acontecimiento para el continente americano.

Nos guiaremos por las preguntas siguientes:

¿Quiénes fueron los protagonistas de la Independencia?

¿Cuáles fueron las causas de la Independencia?

¿Se logró la Independencia sin problemas y conflictos?

¿Qué consecuencias tuvo la Independencia para el continente hispanoamericano?

Primero daremos una presentación de unos de los personajes más importantes de este proceso 1: Antonio Nariño, Francisco de Miranda, Simón Bolívar, José de San Martín, Antonio José de Sucre, Bernardo O’Higgins, Miguel Hidalgo, José María Morelos y Agustín de Iturbide. Después distinguiremos las causas internas y externas de la Independencia. Se verá luego que la Independencia no se obtuvo sin derrame de sangre, y que, en muchos sentidos, Hispanoamérica obtuvo su independencia política de España, pero que no logró zafarse de las trabas económicas ni crear una sociedad justa con estabilidad política y social.

Algunos de los aspectos tratados en este apartado también se pueden ver en esta sucinta presentación del tema de la Independencia Hispanoamericana.

 

 

5.1. Los protagonistas de la Independencia

Para mejor orientarse en el estudio del tema de la independencia, se presentará primero a algunos de los personajes que de diferentes maneras contribuyeron al movimiento independentista 3. Además, si haces clic sobre los nombres en cuestión, encontrarás aun más información sobre cada uno de ellos:

 

 

Antonio Nariño y Francisco de Miranda pertenecen al grupo de los precursores de la independencia. Eran hombres que presentaban "en su vigencia social su ideario y aspiraciones de emancipación, con los problemas iniciales del planeamiento, organización y realización de la emancipación; en la misma forma, la búsqueda del sistema político más aplicada a la nueva situación. […] Las ideas de la generación precursora de la independencia estuvieron encauzadas a la creación de una patria grande americana, la organización de la resistencia a los gobiernos europeos y el triunfo definitivo para proclamar la libertad de estos nuevos estados nacionales. Y como gran parte de sus representantes no alcanzaron a ver culminados sus deseos, el problema que tuvieron fue organizar civilmente las nuevas naciones, hacer constituciones políticas, nuevas leyes, y en síntesis, construir los estados nacionales con el modelo del demoliberalismo, diferente del modelo político establecido tradicionalmente de la monarquía y el sistema colonial" 4.

El grupo de los precursores abarca a más personajes que a los mencionados aquí, sin embargo se ha elegido a estos dos por ser Antonio Nariño el traductor de la "Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano" al castellano, y Francisco de Miranda el líder de los conspiradores anti-realistas en el exilio y el que inició la revolución en Venezuela con su intento de invasión ya en 1806.

Simón Bolívar, José de San Martín, Antonio José de Sucre y Bernardo O’Higgins son oficiales revolucionarios que en diferentes puntos del continente les tomaron el relevo a los precursores, llevando el proceso de la independencia por la recta final como libertadores.

Hidalgo y Morelos son los reformistas que iniciaron la revolución de la Independencia en México. Agustín de Iturbide jugó un papel importante como líder conservador del movimiento que primero se enfrentó al movimiento reformista iniciado por Hidalgo y Morelos y que luchó por la independencia mexicana. Además fue Emperador de México durante un tiempo breve.

 

 

5.1.1. Antonio Nariño

Antonio Nariño nació en 1765 en Santafé de Bogotá y murió en Villa de Leiva en 1823. Su traducción de 1794 de la "Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano" al castellano tuvo gran repercusión en América en la última década del siglo XVIII. En 1797 escribió el "Ensayo sobre un nuevo plan de administración en el Nuevo Reino de Granada". En este ensayo Nariño expresa "su interés por el desarrollo económico del país y sobre la necesidad de fomentar la industria y el bienestar de los habitantes" 5. También era defensor de la idea del centralismo político para la organización del estado, y fue presidente de Colombia.

 

 

5.1.2. Francisco de Miranda

Francisco de Miranda 6 nació el 28 de marzo de 1750 en Caracas y murió el 14 de julio de 1816 en Cádiz, España. Se considera precursor de la Independencia siendo un revolucionario que ayudó a preparar el fondo para el proceso independentista, sobre todo en la parte septentrional del continente suramericano. Tenía su propio plan para la liberación de la América española con la ayuda de las potencias europeas, el cual fracasó.

Tuvo su educación en Caracas, y como oficial del ejército español había luchado en Cuba contra los ingleses. Huyó a EEUU en 1783 después de haber sido acusado de malversación de fondos, haciendo protestas de su inocencia. En EEUU llegó a conocer a muchos de los dirigentes de la Guerra de la Independencia Norteamericana, y empezó a hacer sus propios planes para la liberación de la América española.

De EEUU tuvo que huir a Londres, porque lo perseguían los agentes españoles. Allí hizo intentos de persuadir a los ingleses de que le ayudaran en su empeño revolucionario, lo cual logró parcialmente. Sin embargo, por la Revolución Francesa, Miranda tuvo que ver pospuesta con algunos años la realización de su proyecto, ya que participó en ella como general revolucionario francés. Regresado a Londres, se hizo líder de todos los conspiradores contra España que estaban en el exilio, fundando una asociación que se llamaba la Logia Americana, "cuyos miembros se comprometían a trabajar por la independencia americana y hacían profesión de fe democrática" 7. Emprendió la invasión de Venezuela en 1806. Zarpó del puerto de Nueva York con unos 200 hombres, y después de haber desembarcado en Coro en Venezuela tuvo que retirarse por no lograr la colaboración necesaria del campesinado.

Regresó a Inglaterra, y en 1810 conoció a Simón Bolívar, que por aquel entonces se encontraba en Londres en busca de apoyo para la revolución que se había iniciado en América del Sur. Por la insistencia de Bolívar, Miranda volvió a Venezuela, donde fue nombrado general en el ejército revolucionario, haciéndose con el poder como dictador después de la declaración de independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811.

Tuvo que enfrentarse a la resistencia de los realistas, y Miranda optó por firmar el armisticio en julio de 1812 para evitar la derrota que temía. Bolívar y los otros líderes revolucionarios consideraron este acto un acto de traición, y por lo tanto le frustraron los planes para escaparse. Permitieron su entrega a los españoles, quienes a su vez le transportaron a España, encadenado. Allí murió en un calabozo en Cádiz.

(Aquí puedes leer más sobre Miranda y Venezuela.)

 

 

5.1.3. Simón Bolívar

Simón Bolívar 8 nació el 24 de julio de 1783 en Caracas y murió el 17 de diciembre de 1830 cerca de Santa Marta, Colombia. Dirigió las revoluciones en Nueva Granada, Perú y Alto Perú 9. Fue nombrado Libertador de Venezuela y Presidente de la Gran Colombia. En su honor se le dio el nombre de Bolivia al Alto Perú. Fue dictador de Colombia (1821-30) y de Perú (1823-29), y "era un hombre audaz y heroico, de una inteligencia brillante, que soñaba con una América hispánica libre y confederada" 10.

Era de una familia rica, y fue enviado a Europa cuando tenía 16 años para terminar su educación en España, donde también fue oficial del ejército español. Realizó viajes por Europa y Estados Unidos: en 1804, en plena época napoleónica y después de la muerte de su joven esposa, se volvió a encontrar en París con un profesor suyo de antaño, Simón Rodríguez, quien le introdujo en el ideario de Locke, Hobbes, Buffon, d’Alembert, Helvetius, Voltaire, Montesquieu y Rousseau. Así empezó a imaginarse Bolívar la posibilidad de la independencia de la América española; en una visita a Roma juró en el Monte Sacro que liberaría su país. Como se ha visto antes, conoció a Miranda en Londres en 1810, año en que volvió a su país natal con la meta de luchar por la libertad.

Cuando Venezuela se declaró independiente el 5 de julio de 1811, Bolívar tuvo el cargo de guardar Puerto Cabello, un puerto venezolano muy importante. Sin embargo, las tropas españolas pudieron penetrar en la fortaleza por una traición de uno de los oficiales de Bolívar. Fue entonces cuando se firmó el armisticio en julio de 1812, lo que dejó el país abierto a los españoles y que a su vez llevó a que Bolívar probablemente se viera involucrado en la entrega de Miranda a los españoles.

No obstante, Bolívar no dejó la lucha, y se fue a Cartagena en Nueva Granada, en lo que hoy es la República de Colombia. Allí publicó la primera de sus obras políticas, El Manifiesto de Cartagena, en que instó a las fuerzas revolucionarias a que destruyeran el poderío de los españoles en Venezuela. Fue nombrado comandante de un ejército que tenía como meta la liberación de Venezuela. El 6 de agosto de 1813 entró en Caracas. Se le dio el título de Libertador y se hizo con el poder como dictador.

En 1814 Bolívar sufrió otra derrota; los españoles se habían aliado con los llaneros dirigidos por José Tomás Boves. Bolívar no pudo contenerlos por despiadados y eficientes; Boves y su banda de llaneros tomaron Caracas en 1814, causando grandes sufrimientos para la ciudad. Finalmente, Bolívar logró escapar a Jamaica. En el exilio escribió su obra política más importante, La Carta de Jamaica, escrita en Kingston el 6 de septiembre de 1815. Allí esbozó su gran visión para Hispanoamérica con sus ideas de unidad y solidaridad entre los países hispanoamericanos. Propuso también el establecimiento de repúblicas constitucionales en toda Hispanoamérica.

En 1815 Bolívar obtuvo ayuda de Haití para seguir su lucha contra los españoles, que habían enviado refuerzos a sus colonias en América 11. Siguieron entonces tres años de derrotas y victorias para Bolívar. En 1817 Bolívar estableció su capital en Angostura (actualmente Ciudad Bolívar) y estableció contacto con dos grupos de llaneros dirigidos por José Antonio Páez y Francisco de Paula Santander. En 1819 urdió su gran plan para atacar el Virreinato de Nueva Granada, un plan que también incluía la idea de triunfar en Venezuela después de haber libertado Nueva Granada. Luego continuaría en el sur hacia Quito y Lima. Con sus más de 2000 hombres cruzó montañas y ríos por rutas que los españoles consideraban infranqueables en su Campaña Libertadora. Fue una de las grandes hazañas miltares de la historia y se saldó con la victoria sobre los españoles en la Batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819, dándose así libertad a la Nueva Granada. Tres días después entró en Bogotá, lo cual fue un momento decisivo en la historia de la parte septentrional de América del Sur. (En esta página web encuentras más información sobre algunas de estas batallas.)

El 17 de diciembre de 1819 fue creada en el Congreso de Angostura la República de la Gran Colombia con Bolívar como presidente y dictador militar. La República de la Gran Colombia era una federación que también incluía los territorios de la antigua Capitanía General de Venezuela y la Presidencia de Quito. Los territorios de Quito (actualmente Ecuador) y Venezuela todavía no habían sido libertados del control realista, pero Bolívar sabía que la victoria era inminente por la situación política en España 12. Bolívar derrotó a los españoles en Venezuela en la Batalla de Carabobo en junio de 1821, con lo que quedó abierto el camino a Caracas. En la campaña que culminó en la liberación de Ecuador le ayudó uno de sus oficiales, Antonio José de Sucre. Ganó la Batalla de Pichincha el 24 de mayo de 1822; Ecuador había sido libertado. La capital cayó al día siguiente.

Habiendo libertado San Martín el Cono Sur, quedaba solamente el Perú en manos realistas. San Martín había ya entrado en Lima, pero los realistas se habían amparado en la cordillera (Alto Perú), territorio que en la actualidad es parte de Bolivia. Para solucionar este problema Bolívar se reunió con San Martín en Guayaquil que resultó en la retirada de San Martín del proyecto. Con esto Bolívar tenía rienda suelta para seguir su campaña libertadora, y llegó a Lima en septiembre de 1823. Sin embargo, como se ha visto, los realistas se habían retirado a una posición que se consideraba inexpugnable en una región montañosa en el este del país. Juntó sus fuerzas, y fácilmente ganó la Batalla de Junín en agosto de 1824. Dejó a su oficial Sucre la tarea de terminar la campaña, y el 9 de diciembre de 1824 el virrey español La Serna perdió la Batalla de Ayacucho rindiéndose con todo su ejército. Con la victoria final de Sucre sobre los realistas en abril de 1825, se liberó el Alto Perú tomando el nombre de Bolivia en honor del Libertador.

Bolívar siguió creyendo en la idea de un continente unificado. El Congreso de Panamá en 1826 fue el primer intento de crear un ambiente de colaboración entre los nuevos estados hispanoamericanos. No participaron todos los nuevos países, pero en todo caso sentó la base del proceso posterior de solidaridad y cooperación en América del Sur.

Sin embargo, en la segunda mitad de la década de 1820 estallaron guerras civiles en los países integrantes de la Gran Colombia. Bolívar intentó volver a controlar la situación, pero después de un atentado contra su vida llevado a cabo por unos conspiradores liberales el 25 de septiembre de 1828, tuvo que reconocer que se vislumbraba ya la tormenta en el horizonte. Además de eso se le deterioraba la salud, iba perdiendo a sus partidarios de antaño y tuvo que enfrentarse a que EEUU, Francia e Inglaterra empezaron a inmiscuirse en los asuntos domésticos del país. En 1829 se inició la desintegración del país con la secesión de Venezuela de la Gran Colombia.

El 8 de mayo de 1830 se fue de Bogotá; ya se había dado cuenta de que su mera presencia era un peligro para la precaria situación en que se encontraba el país. Primero quería refugiarse en Europa, pero cambió sus planes al saber del asesinato de su sucesor, Sucre. Bolívar fue a la finca de un admirador español cerca de Santa Marta, donde murió de tuberculosis a finales de 1830, irónicamente en casa de un español.

Haz clic si quieres leer más documentos escritos por Bolívar, o si quieres una biografía. Aquí hay otra.

 

 

5.1.4. José de San Martín

José de San Martín 13 nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú en el Virreinato del Río de la Plata (actualmente Argentina) y murió el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia. Es un héroe nacional por su papel en la revolución contra los españoles en Argentina en 1812 y también es Libertador de Chile (1818) y Protector del Perú (1821).

Siguió la carrera de las armas en España, donde había vivido desde niño, e incluso intervino como oficial leal del ejército español en la guerra napoleónica y en campañas de África. La invasión napoleónica en España en 1808 fue un momento decisivo en su vida. Por su empeño en la lucha contra Napoleón fue promovido, y solicitó permiso para ir a Lima, la capital del Virreinato del Perú. Sin embargo, fue a Buenos Aires via Londres. Por aquellos años, Buenos Aires era el mayor centro de resistencia a la Junta de Sevilla, y fue allí donde en 1812 le dieron la misión de organizar un cuerpo de granaderos que lucharía contra los realistas en Perú, que amenazaban el gobierno revolucionario en Argentina.

Se puede preguntar por qué un hombre que había sido un soldado leal en el ejército español pasa a luchar por la ruptura de los lazos entre España y sus colonias en América. Una explicación puede ser la influencia de simpatizantes británicos que operaban en América Latina por aquel entonces. Además afirmó el mismo San Martín que sacrificó su carrera en España en aras de la emancipación de su país natal. Eso se podría deber a la posición de los criollos en España, donde hasta cierto punto había un resentimiento contra los que habían nacido en las Indias 14.

Organizó el Ejército de Los Andes, con el cual logró cruzar la cordillera en enero y febrero de 1817 junto con el general chileno Bernardo O’Higgins. Ganó varias batallas contra los realistas en Perú, adonde había subido por mar, entrando victorioso en Lima en 1821. Fue proclamado Protector del Perú.

Se reunió con Bolívar en Guayaquil el 26 de julio de 1822, un incidente que ha quedado envuelto en un aura de misterio. Durante esta conferencia secreta dejó el mando de sus tropas a cargo de Bolívar, y fue Bolívar el que llevó a buen puerto la campaña libertadora junto con Sucre. Nunca se ha llegado a saber si San Martín dejó el mando para que triunfaran Bolívar y la Independencia, renunciando a toda ambición personal, o si lo hizo porque Bolívar le dijo que no estaría dispuesto a ayudar en la liberación del Perú mientras San Martín tuviera el control allí.

Veremos en 5.4. que se producirían rupturas y desavenencias entre los países hispanoamericanos recién nacidos, por lo que San Martín se retiró a Europa. Allí vivió con su hija en Bruselas, París y Boulogne-sur-Mer, evitando cualquier involucración en la anarquía que se desató en el continente hispanoamericano después de la Independencia.

 

 

5.1.5. Antonio José de Sucre

Antonio José de Sucre 15 nació el 3 de febrero de 1795 en Cumaná, Nueva Granada y murió el 4 de junio de 1830 en Berruecos. Es el Libertador de Ecuador. Ya cuando tenía 15 años empezó a luchar por la independencia de España en la parte de la Nueva Granada que hoy es Colombia y Venezuela. A la edad de 26 años fue nombrado general por Simón Bolívar para que emprendiera la tarea de libertar la parte sur de la Gran Colombia, o sea el territorio que en la actualidad es el territorio nacional de Ecuador. Se mereció el honor de haber derrotado a los españoles en Ecuador con sus tropas colombianas, venezolanas y refuerzos argentinos enviados por San Martín 16, lo cual hizo en la Batalla de Quito el 21 de mayo de 1822 después de haber declarado Guayaquil un protectorado de Colombia.

También ganó la Batalla de Junín en agosto de 1824 con la ayuda de Simón Bolívar y un ejército de 5800 hombres. Luego envió un ejército de 9000 hombre a Ayacucho para obligar al virrey español a retirarse del Perú. A finales de 1825 logró derrotar a los realistas que se habían aferrado a su posición en Charcas, hoy Sucre, en las montañas del Alto Perú. Sucre se hizo con la presidencia de Bolivia. Sin embargo, quería volver a Ecuador, lo cual hizo en 1828, sobre todo por la presión de los conflictos que había entre las diferentes fracciones políticas y por una invasión de los peruanos.

En 1829 derrotó a los peruanos, contra los que tuvo que luchar para defender la Gran Colombia. Al año siguiente presidió el Congreso Admirable en Bogotá. Este congreso fue el último intento de mantener la unidad de Ecuador, Venezuela y Colombia en la Gran Colombia. Cuando se iba a casa, fue asesinado sin haberse nunca podido establecer con seguridad quiénes fueron los perpetradores de este asesinato, aunque cundía la voz de que lo fueron unos agentes de José María Obando, soldado colombiano y opositor de Bolívar.

Si haces clic aquí, puedes leer otra biografía.

 

 

5.1.6. Bernardo O’Higgins

Bernardo O’Higgins 17 nació probablemente el 20 de agosto de 1776/78 en Chillán, Chile y murió en octubre de 1842 en el Perú. Fue el primer jefe de Estado de Chile como Director Supremo de 1817-23. Era hijo natural de Ambrosio O’Higgins, un oficial español de origen irlandés, que fue gobernador de Chile y más tarde virrey del Perú. Su madre era Isabel Riquelme de la clase alta de Chillán. O’Higgins tomó el apellido de su padre cuando él se murió; hasta entonces había usado el de su madre. Se educó en el Perú, España e Inglaterra. En Londres llegó en contacto con varios de los patriotas que allí se encontraban. Fue influido sobre todo por Francisco de Miranda, y era miembro, junto con otros futuros dirigentes revolucionarios, de la logia masónica fundada por Miranda. En 1799 se fue a España otra vez, donde tuvo contacto con clérigos latinoamericanos que también tenían ideas pro-independentistas.

Después de la muerte de su padre en 1810, O’Higgins se fue a vivir a la hacienda que había heredado de él. La hacienda prosperó, y en 1806 se hizo miembro del consejo municipal. Sin embargo, los sucesos en España en 1808 hicieron a O’Higgins optar por otra carrera. Se estableció una junta local en Santiago el 18 de septiembre de 1810, seguida por un congreso chileno en 1811 con O’Higgins como miembro del mismo. Jugó un papel importante en los asuntos del país durante los dos años que siguieron.

En 1814 el virrey del Perú apoyó una invasión para reestablecer la autoridad española 18. Los patriotas chilenos fueron derrotados en Rancagua en octubre de 1814, siguiendo una ocupación del país por parte de los realistas durante los tres años que siguieron. Miles de patriotas chilenos se escaparon a Argentina, donde O’Higgins pasó tres años preparando la reconquista de su país. En enero de 1817 cruzó los Andes junto con San Martín y sus tropas argentinas y exiliados chilenos. Los españoles fueron derrotados en la Batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817, siendo O’Higgins elegido director supremo interino.

Durante los seis años que siguieron O’Higgins gobernó el país creando paz y orden. Sin embargo, ya alrededor de 1820, se había hecho enemigos en la oligarquía y dentro de la iglesia conservadora además del sector privado por sus reformas. En enero de 1823 resignó a su puesto por el creciente nacionalismo chileno, ya que él estaba más bien relacionado con el plan argentino. Desde 1823 hasta su muerte vivió en el exilio en el Perú junto con su hijo natural, Pedro Demeterio O’Higgins.

Era liberal y admiraba el sistema constitucional británico. No era tan conservador como algunos líderes contemporáneos chilenos, pero tampoco era demócrata. Sin embargo, su papel en el establecimiento de la República de Chile sigue siendo importante.

 

 

5.1.7. Miguel Hidalgo y Costilla

Miguel Hidalgo y Costilla nació en Corralejo, cerca de Guanajuato, el 8 de mayo de 1753 y murió el 31 de julio de 1811 en Chihuahua. El cura Miguel Hidalgo es considerado el padre y el símbolo de la Independencia mexicana.

Se ordenó en 1789, y su trabajo para mejorar las condiciones económicas de sus feligreses en Dolores y su descontento con la política española hizo que las autoridades españolas empezaran a mirarle de reojo.

Se hizo miembro de un grupo anti-español en San Miguel, cerca de Dolores. Los españoles intentaron desintegrar el grupo, y en vez de huir, tal como le habían aconsejado, proclamó la Revolución contra los españoles el 16 de septiembre de 1810 tocando las campanas de la iglesia de Dolores. Se considera este Grito de Dolores el inicio del movimiento independentista mexicano, el cual se desarrolló en una guerra de las masas pobres en contra de la oligarquía para mejorar sus condiciones económicas y sociales bajo el lema de "Por el Rey y la Virgen de Guadalupe".

Hidalgo organizó una masa popular muy heterogénea de unas 80.000 personas mal armadas bajo el estandarte de la Virgen de Guadalupe. Atacaron y lograron tomar varias ciudades importantes al oeste de la Ciudad de México e incluso marcharon sobre la capital. Hidalgo fue vencido en Calderón el 17 de enero de 1811, y después de haber huido hacia el norte en un intento de llegar a EEUU con sus amigos para buscar ayuda allí, fue apresado y fusilado por rebelde en Chihuahua.

En realidad, Hidalgo no logró realizar mucho durante su breve carrera como caudillo independentista, pero más tarde se empezó a utilizarle como símbolo en la construcción del Estado-Nación mexicano.

 

 

5.1.8. José María Morelos y Pavón

José María Morelos nació el 30 de septiembre de 1765 en Valladolid (ahora Morelia), México y murió el 22 de diciembre de 1815 en San Cristóbal. Morelos, que hasta que empezó sus estudios de cura a los 25 años había trabajado de peón y de arriero, asumió el liderazgo del movimiento independentista mexicano en el sur de México después de la muerte de Hidalgo. Antes de entrar en el ejército de Hidalgo a principios de 1811 trabajó como cura sobre todo entre mestizos e indígenas. Entre 1812 y 1815 controló grandes partes del país al suroeste de la capital.

En el Congreso de Chilpancingo en 1813 se reunió para formar un gobierno y para redactar una constitución. En noviembre de ese año fue declarada la independencia de México y en Apatzingán el 22 de octubre de 1814 se promulgó la constitución, siendo el nombre oficial de esa ciudad todavía Apatzingán de la Constitución. Sin embargo, el Congreso estaba en una situación precaria, y Morelos fue capturado y fusilado por los realistas.

 

 

5.1.9. Agustín de Iturbide

Agustín de Iturbide nació el 27 de septiembre de 1783 en Valladolid (ahora Morelia), México y murió el 19 de julio de 1824 en Padilla. Dirigió los grupos conservadores del movimiento independentista mexicano y también fue emperador de México (1822-23) como Agustín I.

Iturbide era de la clase alta, y como tal entró ya de jóven en el ejército. En 1797 fue nombrado oficial del regimiento provincial de su ciudad natal. Cuando Hidalgo le ofreció un puesto en su ejército revolucionario en 1810, Iturbide prefirió unirse a los realistas e incluso llegó a vencer a las tropas de Morelos, lo que promovió su carrera militar. Sin embargo, en 1816 tuvo que retirarse por acusaciones de violencia y extorsión.

Por el año 1820 ya no quedaba mucho de la revolución social iniciada por Hidalgo y Morelos. De los radicales quedaba tan sólo el general Vicente Guerrero, el único obstáculo para la victoria de los realistas. Sin embargo, en 1820 se inició el Trienio Liberal en España, y como reacción a ese giro liberal en la madre patria, los conservadores mexicanos empezaron a propugnar la independencia mexicana. Iturbide asumió el liderazgo del ejército, y se entrevistó con Guerrero y sus fuerzas radicales en la población de Iguala. Allí acordaron el Plan de las Tres Garantías, o el Plan de Iguala, el 24 de febrero de 1821. Este plan estableció las siguientes tres garantías básicas para México:

  1. La independización inmediata de España como monarquía con Ferndando VII o alguno de sus familiares en el trono mexicano;
  2. La igualdad entre todos los peninsulares y criollos;
  3. La importancia y el sostenimiento de la Iglesia Católica prohibiéndose cualquier otra religión en el reino.

A Iturbide a la cabeza del ejército de las Tres Garantías le fue fácil subyugar el país y el 24 de agosto el nuevo jefe político superior 19, Juan O’Donojú, firmó el Tratado de Córdoba reconociéndose así la independencia de México.

Después de haber apartado a Guerrero y sus insurgentes, Iturbide se hizo proclamar emperador en la noche del 18 de marzo de 1822. Sin embargo, no logró crear estabilidad en México, y tuvo que exiliarse por causa de la oposición contra él, dirigida por Antonio López de Santa Anna. El 19 de marzo, Iturbide abdicó y se fue al exilio, primero a Italia y luego a Inglaterra. En 1824 regresó a México, donde fue capturado el 15 de julio. Por un decreto del congreso fue ejecutado cuatro días después.

 

 

5.2. Las causas de la Independencia

Se pueden distinguir dos categorías de causas para la Independencia 20: las causas internas y las causas externas 21. Sin embargo, se trata aquí de procesos que se interrelacionan y que en fin de cuentas tan sólo se comprenden tomándose en cuenta la totalidad de los efectos producidos.

Las causas internas son procesos que se desenvolvieron desde dentro y que al final resultaron en el intento de ruptura con el pasado colonial. Destacaremos 22:

Las causas externas son procesos y factores que, operando desde fuera, llegaron a acrecentar las tensiones producidas por los conflictos internos ya mencionados. Destacaremos:

 

 

5.2.1. Las causas internas

Como se ha visto antes, estaba constituida la sociedad colonial por una mezcla de razas y grupos sociales: mestizos, criollos, indios etc. Esta mezcla había producido tensiones sociales y políticas, y formaría la base de los conflictos que seguirían marcando la historia de América Latina hasta nuestros días. Sin embargo, es importante recordar que la Independencia de los países latinoamericanos no supuso una solución de las tensiones sociales que había, ni de los problemas económicos que sufrían; fue un proceso de liberación política llevado a cabo por la cúspide de la pirámide social. Las masas populares no vieron sustancialmente cambiadas sus condiciones de vida, pero en México sí hubo intentos de una revolución social además de la estrictamente política. Con el Grito de Dolores de 1810 se inició un largo proceso de luchas y de revueltas que culminaría en la revolución mexicana de principios del siglo XX.

En este apartado se enfocará sin embargo los conflictos administrativo-políticos y económicos producidos por las tensiones entre criollos y peninsulares en América Latina a principios del siglo XIX y por la necesidad de romper con el sistema del monopolio mercantilista que había regido, aunque este enfoque no excluye la existencia de una conflictividad social también. Es quizás la desatención de esta conflictividad social la que ha llevado a los problemas recurrentes con los que siempre han luchado, y luchan todavía, los latinoamericanos; problemas y desafíos que se reconocerán en el capítulo sobre las perspectivas futuras de América Latina.

La primera causa que hemos identificado en la introducción a este apartado, es el sistema económico que dominaba el comercio de Hispanoamérica. Era el sistema monopolista mercantil que se había iniciado durante la Colonia, y que hacía de Hispanoamérica un productor de materias primas para la metrópoli además de un mercado de consumo para sus manufacturas. Además, si se comerciaba con otros países, el comercio tenía que pasar por España, y de este modo España podía obtener el beneficio y usufructo de los impuestos también.

Las reformas administrativas de los Borbones a finales del siglo XVIII habían fortalecido los lazos monopolistas, ya que entre otras cosas, se pretendía así establecer un sistema de administración que facilitara la explotación económica de las colonias. Así no había una infraestructura intracontinental ni un sistema comercial que pudiera sustituir los lazos económicos y comerciales con España en caso de romperse o obstaculizarse su funcionamiento.

Sin embargo, no era España el único país que necesitaba de un mercado de consumo para sus manufacturas y una fuente de donde extraer las materias primas que le hacía falta para la producción de las mismas: la revolución industrial se había iniciado en Gran Bretaña, y siendo ese país una gran potencia naval, no es de extrañar que a finales del siglo XVIII España viera amenazada su vinculación con sus colonias por el afán de Bran Bretaña, y también de Francia, de penetrar en el mercado latinoamericano. Emprender la travesía de América a España, o viceversa, se hizo una tarea sumamente aventurada: estaban al acecho tanto los corsarios franceses como la fuerza naval británica. Los ingleses intentaron incluso ocupar Buenos Aires dos veces, en 1806 y 1807, lo que tuvo como consecuencia el afianzamiento de la autoconfianza de los criollos en esa parte del continente y su posterior idea de que podían salir adelante sin los españoles.

Como si esto fuera poco, España se lió desde 1779 en guerras contra Francia e Inglaterra. Así no tenía los medios ni los recursos suficientes para proteger y fortalecer el comercio con las Indias. Era sobre todo en esos años de beligerancia cuando se hacía especialmente peligroso el comercio transatlántico por la falta de protección de las embarcaciones por la armada española.

A causa de esos intentos de incursión por parte de las potencias extranjeras y la incapacidad de los españoles de proteger su comercio con las Indias, se produjo una tambaleante estabilidad económica en Hispanoamérica. Y como la infraestructura no estaba hecha para el comercio intracontinental, como se ha visto arriba, se produjo un estancamiento económico en Hispanoamérica.

A esos territorios también les faltaba una industria propia, salvo unas pequeñas inustrias artesanas, así que no sólo se pasó por un período de estancamiento económico, sino también de falta de abastecimiento. De esta manera creció el descontento con el sistema impuesto por la metrópoli conllevando el deseo de liberarse de España para poder integrarse a la economía mundial del libre comercio tan necesaria, según los criollos liberales, para remediar los problemas económicos de Hispanoamérica.

Además había crecido el sector agropecuario, y dentro del viejo sistema monopolista no podía incrementar más su producción. Necesitaba de inversiones de capital y la introducción de maquinaria y herramientas nuevas, para lo que también era preciso obtener acceso al mercado mundial del libre comercio y al sistema bancario internacional.

En resumidas cuentas se ve así que la economía hispanoamericana "había llegado a una situación límite impuesta por el sistema de mercado atlántico internacional que exigía el libre comercio" 23. España se negó a concederlo "por entender que éste violaba el pacto colonial y atentaba contra la unidad política del imperio" 24. Como consecuencia se vio la ruptura de ese pacto y el deseo de Hispanoamérica de autogobernarse o tal vez emanciparse por completo.

Así vemos que en la raíz de la lucha por la libertad política estaba en realidad el deseo de solucionar los problemas económicos que se habían desarrollado como consecuencia del sistema monopolista mercantilista del que dependían tanto la metrópoli como Hispanoamérica, o al menos de la incapacidad de España de mantener los principios del mismo: la falta de abastecimiento, la práctica inexistencia de una industria propia, la dificultad de comerciar con España y el estancamiento económico resultante.

El problema económico se transformó así en un problema político, pero como se ha dicho en la introducción a este capítulo, no resultó del proceso independentista una libertad de comercio, sino que tan sólo se encontró una solución efímera a lo político. Esto se considerará con más detención en el apartado sobre las consecuencias de la Independencia.

Como segunda causa interna, pues, hemos identificado la contradicción que existía entre el poder económico, detentado por la burguesía criolla, y el poder político, o sea el poderío peninsular. Aún habiendo un sistema económico que dificultaba el crecimiento económico en Hispanoamérica, había algunos sectores que en períodos habían experimentado un auge, sobre todo el agropecuario y el minero. En muchos casos eran los criollos los que gozaban de los frutos de estos sectores y que eran sus dueños. Había también algunos peninsulares que habían hecho fortuna en Hispanoamérica, pero éstos eran, en la mayoría de los casos, los que ocupaban los cargos administrativos y políticos.

Conste que los indígenas, mestizos, los negros etc, o sea todo aquel que no fuera criollo o peninsular, quedaba prácticamente al margen de todo proceso político y económico. Así creció también el abismo y las tensiones sociales entre los criollos y los grupos recién mencionados a la par de la tensión entre criollos y peninsulares. Sin embargo no tuvo importancia para la Independencia esa tensión salvo en el caso de México, pero sí afloró con toda su fuerza al iniciarse el período de la Descolonización, que en este capítulo se agrupará bajo las consecuencias de la Independencia en el apartado 5.4.

Este abismo creció aun más cuando Manuel Godoy, impopular ministro español y el que a través de sus intrigas y presunto amorío con la reina María Luisa de Parma gobernaba España y sus colonias por la inercia y la torpeza del rey Carlos IV, designó a personas a su hechura y semejanza para los altos cargos en Hispanoamérica, por ejemplo al virrey Iturrigaray de Nueva España.

A esto venía lo que por los criollos se consideraba como la mala administración de los territorios hispánicos en América, cuyos resultados económicos se han visto en lo susodicho. Así se ve que tanto el recelo con que los criollos miraban a los peninsulares como la discrepancia que existía entre el poder económico y político contribuyeron al debilitamiento de los lazos entre la metrópoli y sus colonias.

Si se compagina esta situación con el deseo de remediar los problemas económicos surgidos por ya no existir posibilidad de crecimiento dentro de las viejas estructuras, se ve que sigue lógicamente lo que en la simplificación de la introducción a este apartado se ha llegado a identificar como la tercera causa interna de la Independencia Hispanoamericana: la lucha de la burguesía criolla para tomar el poder.

La lucha de la burguesía criolla para tomar el poder no se entiende por completo si no se considera a la luz de la influencia de las ideas filosóficas e ideológicas predominantes en EEUU y Europa por aquel entonces. Sin embargo, este factor decisivo para las corrientes intelectuales que confluyeron en el movimiento independentista 25, se estudiará per se en el apartado sobre las causas externas de la Independencia.

Ya en 1806 había desembarcado el venezolano Francisco de Miranda en su Venezuela natal en un intento de reemplazar el gobierno español con uno local. Como hemos visto ya en 5.1.2., este intento de invasión fracasó, pero ya había abierto una brecha en la mentalidad de los criollos; podría ser posible la Independencia. (Otra vez queremos recordar que fueron los criollos los que dirigían el proceso independentista en todos los sentidos, y que de él quedaban excluidas las grandes masas populares de indios, negros etc.).

Miranda dirigió intelectualmente el movimiento independentista en sus principios, y como hemos visto le tomó el relevo Simón Bolívar después de que Miranda fue enviado a la cárcel en España.

Aparte de este intento de invasión, habían brotado diferentes sediciones más o menos espontáneas en diferentes partes del continente a finales del siglo XVIII por las tensiones sociales y económicas que había, las cuales no llegaron a tener mucha importancia al estallar las guerras de la Independencia, pero que sí se pueden considerar como sus prolegómenos. Hubo por ejemplo motines en Cuba y México, pero aquí nos detendremos en las revoluciones de los comuneros en el Perú y en el Nuevo Reino de Granada.

Tupac Amaru (José Gabriel Condorcanqui, n. 1740-¿42?, m. 1781) era descendiente del último gobernante inca, con el que se identificó al dirigir una revolución del campesinado peruano contra los españoles. La revolución estalló en 1780 cuando Tupac Amaru arrestó y ejecutó al corregidor Antonio Arriaga después de haberle acusado de crueldad. Este acontecimiento llevó a una rebelión de los indígenas contra el gobierno español, la cual fue apoyada en un principio por algunos criollos. La sedición se expandió por el sur de Perú y partes de Alto Perú y Argentina, pero la insurrección degradó en un violento y cruento conflicto entre europeos e indígenas. Tupac Amaru fue capturado junto con su familia en marzo de 1781, y después de haber presenciado la ejecución de su esposa y sus hijos, fue mutilado y descuartizado 26.

El movimiento insurreccional de los comuneros de 1781 en el Socorro y en la región oriental del virreinato de Nueva Granada también fue una insurrección que tenía como meta mejorar las condiciones sociales y económicas de las masas populares. Los insurrectos se levantaron con armas muy rudimentarias contra un nuevo régimen tributario, extendiéndose el movimiento hacia otras partes del oriente neogranadino. El criollo Juan Francisco Berbeo fue proclamado general del movimiento insurreccional junto con otros criollos a la cabeza del mismo. Efectivamente, un total de 20.000 hombres se reunieron en este movimiento, y llegaron incluso a marchar sobre Santa Fe. Se logró negociar con una comisión oficial nombrada por las autoridades santafereñas, negociaciones éstas que desembocaron en las Capitulaciones de Zipaquirá.

En estas capitulaciones reconocemos algunos de los principios que más adelante llegarían a formar la base ideológica del movimiento independentista junto con algunas reivindicaciones sociales: la defensa de las tradiciones jurídicas de los pueblos, el reclamo por la supresión y rebaja de impuestos, la libertad de cultivo, el libre comercio del tabaco, el mejoramiento de caminos y puentes, el acceso de los americanos a los altos puestos administrativos, la devolución de los resguardos a los indígenas, la devolución de las salinas a los indios además de otras reformas fiscales, económicas, sociales y eclesiásticas 27.

No obstante, las autoridades españolas anularon esas Capitulaciones al poco tiempo y los dirigentes de la insurrección se vieron castigados, pero los comuneros "demostraron la fuerza vital de los pueblos cuando se levantan por causas justas" 28 y "aun cuando el movimiento de los comuneros fracasó en el Nuevo Reino, es importante destacar que demostró las debilidades del gobierno español y ‘abrió el camino a posteriores rebeliones, ya conscientes de la problemática de la emancipación’. Este movimiento insurreccional, de esencia reformista económica y social se convirtió en el prolegómeno de la revolución de independencia de Colombia, iniciando un ciclo revolucionario de medio siglo: 1781-1830" 29.

Sin embargo, Halperín Donghi le adjudica menos importancia al levantamiento de los comuneros en Socorro cuando dice que su importancia fue mucho menor que el de Tupac Amaru y que su fisonomía "los [estos episodios revolucionarios] acercaba a los movimientos de protesta local que habían abundado desde la conquista; más bien que la presencia de elementos nuevos que anuncian la crisis, lo que ellos ponen de manifiesto es la persistencia de debilidades estructurales cuyas consecuencias iban a advertirse cada vez mejor en la etapa de disolución que se avecinaba" 30.

Así, pues, fue la importancia de estas insurrecciones, de las que se podrían mencionar más ejemplos si no fuera por las limitaciones de espacio inherentes a este apartado; abrieron el camino hacia la misma Independencia, despertando la conciencia de los americanos 31 de que era posible sublevarse a los que en su opinión eran los opresores, y que sí existían prolemas que no se habían solucionado con las reformas borbónicas del siglo XVIII, aun habiéndose introducido éstas bajo el signo de la Ilustración.

Fue con este trasfondo revolucionario que Miranda intentó su invasión en Venezuela, pero a partir de ahí ya no se trataba de una revolución completa de la sociedad, sino tan sólo de un intento de romper con los lazos políticos y administrativos de la sociedad colonial, dejándose al margen las reivindicaciones sociales de muchos de los alzamientos anteriores, salvo en el caso de México, como hemos visto ya.

En 1807-08 se produce la crisis política en España por la invasión napoleónica, que se estudiará como una de las causas externas de la Independencia, y así se crea un vacío del poder en Hispanoamérica que a su vez hizo que los criollos pudieran tomar los cargos políticos y administrativos que tanto habían anhelado. En la región de la Plata hemos visto cómo los criollos habían logrado arrojar a los británicos en 1806-07, y cómo esto había demostrado que eran capaces de controlar su destino por su cuenta.

Cuando los criollos toman el poder, primero en las Juntas de Gobierno que se crearon a raíz de los cabildos abiertos que se convocaron en 1810 en Caracas, en Buenos Aires, en Bogotá y en Santiago de Chile, se inicia un período en que los criollos siguen tomando el control del gobierno de los territorios controlados por los patriotas 32. Después de la Restauración Borbónica de 1814 se inicia un sexenio de luchas y derrotas, llegando los españoles otra vez a hacerse con el poder durante la segunda mitad de los años 1810. Durante el trienio liberal en España (1820-23) se declara independiente la mayoría de los países hispanoamericanos, y en 1824-25 tuvo éxito el último intento por parte de los criollos de tomar el poder, año en que quedó concluido el movimiento independentista.

Y nosotros concluimos de este modo la exposición de lo que hemos identificado como las causas internas de la Independencia hispanoamericana: el carácter obsoleto del sistema monopolista, que a su vez creó un descontento por parte de los criollos por haberse colmado las posibilidades de crecimiento y expansión económica y su resultante estancamiento de la economía. Esto llevó a los intentos de los criollos de tomar el poder a principios del siglo XIX, incentivados entre otras cosas por los acontecimientos precursores de la Independencia a finales del siglo XVIII.

Sin embargo, hemos esbozado ya que existían también factores externos que llegaron a influir causalmente 33 en el desarrollo del movimiento independentista y que incentivaron e incluso ayudaron a sus protagonistas en su empeño libertador: son las causas externas de la Independencia.

 

 

5.2.2. Las causas externas

Junto con los procesos y factores que desde dentro contribuyeron al desencadenamiento del movimiento libertador e independentista, debemos, pues, tomar en cuenta que la Independencia se llevó a cabo en un contexto histórico que también marcó e inspiró a los que fueron sus protagonistas. (Haz clic para leer más sobre la génesis de la independencia.)

Primero consideraremos las nuevas corrientes ideológicas que se fueron difundiendo en América Latina a finales del siglo XVIII y a principios del siglo XIX. En la historia de Occidente se llama el siglo XVIII el Siglo de la Ilustración, del Iluminismo o de las Luces 34. Se caracteriza por la idea de querer romper con el pasado medieval y teocéntrico a través de la búsqueda de la libertad y el progreso basados en el antropocentrismo, la razón y las ciencias. Las ciencias naturales se consideraban como la panacea de la humanidad, porque se pensaba que la lógica que representaban también podría ser útil para el progreso humano y social además del progreso económico. (Aquí hay más sobre la Ilustración. Aquí sobre la Ilustración en España en general.)

En lo político se anhelaba la soberanía del pueblo, y se propugnaba una ruptura con el pasado tradicional monárquico y aristocrático de la sociedad; se le buscaba un nuevo modelo basado en la libertad de los pueblos, no encajando en ese marco el sistema colonialista. Representantes de esas nuevas teorías políticas de la Ilustración son

 

(Haz clic para saber más sobre la Ilustración francesa y sus representantes.)

Las ideas de la Ilustración influyeron también en el sistema de gobierno político, creando el denominado despotismo ilustrado, para el bien del progreso y el porvenir de la humanidad. Los monarcas anhelaban mejoras económicas a través del fomento de la industria, el comercio y la agricultura y las reformas administrativas y educativas además de la divulgación de la cultura. En España el despotismo ilustrado se asocia con Carlos III, y las Reformas Borbónicas en Hispanoamérica fueron una consecuencia del mismo.

En América estas ideas y teorías de la Ilustración circulaban libremente entre los criollos intelectuales; se creaban tertulias literarias y sociedades científicas donde se discutían. Además, el periodismo contribuyó a la divulgación de esas ideas junto con las nuevas universidades que se fueron creando. Además hubo una concienciación de lo autóctonamente americano: muchas de las sociedades científicas se dedicaban entre otras cosas al estudio de la flora y la vegetación, como por ejemplo la Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, y más adelante esta institución se convertiría en un centro de cultura nacional. Y, efectivamente, algunos integrantes del ambiente de esta institución intervendrían en el mismo proceso de la independencia en esa parte del continente.

Otro factor que tuvo mucha influencia entre los criollos intelectuales fueron las obras del sabio alemán Alejandro de Humbolt (1769-1859), quien de 1799 a 1804, junto con el botánico francés Aimé Bonpland, realizó una expedición a América del Sur y América Central, recorriendo tierras y montañas americanas a pie, a caballo y en canoa. Además de juntar valiosa información sobre la flora americana también juntaron información sobre condiciones meteorológicas, sociales y económicas.

En el marco de las ideas de la libertad de los pueblos y la ruptura con el pasado colonial, feudal y absolutista, también se llevaron a cabo las revoluciones en  EEUU y en Francia, y la importancia de la revolución en EEUU en 1776 fue decisiva para el proceso libertador en América Latina. Después de 1783 un número cada vez más grande de barcos estadounidenses llegaban a los puertos latinoamericanos, a veces con los escritos de los revolucionarios norteamericanos, por ejemplo Thomas Paine (1737-1809), panfletista y escritor político y Thomas Jefferson (1743-1826), el autor principal de la Declaración de la Independencia Norteamericana y luego tercer presidente de EEUU. Esto contribuyó a cundir las ideas subversivas de la revolución norteamericana. Y, como se ha visto antes, el colombiano Antonio Nariño tradujo los derechos del hombre al español, con lo que se hizo más accesible el ideario de la Revolución Francesa a los intelectuales criollos. Sin embargo, la Revolución Francesa se radicalizó, y por ello perdió su fuerza como modelo para ellos.

No obstante, la Revolución Francesa hizo que los esclavos se sublevaran en Haití el 24 de agosto de 1791, aboliéndose la esclavitud en 1794. En mayo de 1801 el ex esclavo Toussaint-Louverture se hizo gobernador general, sin declarar la independencia del país. Sin embargo, Napoleón envió a su cuñado a Haití en un intento de restaurar el antiguo régimen. Siguieron unos años de lucha contra esa expedición francesa (Toussaint-Louverture murió encarcelado en Francia en 1803), la cual fue vencida por un ejército negro a finales de 1803. Así, los revolucionarios negros habían establecido el primer territorio liberado de América Latina con la declaración de independencia del 1 de enero de 1804. Aunque los criollos miraron con más recelo que entusiasmo los sucesos en Haití por el elemento de revolución social que implicaban, la sublevación haitiana echó una leña más al fuego revolucionario que se estaba atizando.

La fuerza motriz del deseo de los criollos ilustrados era, como se ha visto más arriba, un cambio estructural de la sociedad que pudiera darles más libertad económica. Y se ha dicho que lo que se obtuvo, fue una independencia política y no una independencia económica. Eso se debía en muchos sentidos a los intentos de las potencias europeas más grandes de penetrar en el mercado latinoamericano, tal como se ha visto en el capítulo sobe la dependencia económica de América Latina.

Esos intereses económicos extranjeros eran predominantemente británicos y franceses. La Revolución Industrial se había iniciado en Gran Bretaña, y el país necesitaba de un mercado de consumo para sus manufacturas además de una fuente de donde extraer las materias primas que precisaba para la producción. España se involucró en una serie de guerras con Francia y Gran Bretaña a finales del siglo XVIII, y carecía de una armada que pudiera proteger su marina mercante contra la constante amenaza de los marinos de la armada británica y los corsarios franceses. Además, Gran Bretaña había perdido grandes partes de su mercados europeos por los bloqueos napoleónicos.

Por su fuerza naval Gran Bretaña logró relegar a España en los mares, sobre todo después de la Batalla de Trafalgar en 1805, y prácticamente se cortó toda comunicación con las colonias americanas, haciéndose difícil y hasta peligroso el comercio transatlántico dentro de los marcos del monopolio mercantilista. Así creció la necesidad de buscar otros mercados para las exportaciones latinoamericanas. Los ingleses hicieron también intentos de ocupar Buenos Aires en 1806-07, pero fueron echados por los locales; eso les alentó en su anhelo de emancipación, ya que se habían dado cuenta de que podrían ser capaces de salir adelante sin los españoles. Además ya habían saboreado el poder.

Así se ve que las ideas de la Ilustración y de las revoluciones norteamericana y francesa habían cambiado la mentalidad de los criollos que veían obstaculizado su empeño de conseguir la libertad económica y política. Además, como una de las consecuencias de las guerras napoleónicas en Europa, también se había producido un debilitamiento de los lazos entre la metrópoli y las colonias. Se verá en el apartado que sigue que fue justamente la política de Napoleón y su intento de privar a Gran Bretaña de sus mercados europeos y americanos los que desencadenaron el proceso emancipador en Hispanoamérica.

España se hizo aliada de Francia en 1796 y en 1807 Napoleón obtuvo el permiso de Carlos IV para atravesar España para ocupar Portugal. Sin embargo, en 1808 Napoleón invade España, y destrona al rey Fernando VII colocando a su propio hermano, José Bonaparte, en el trono español. En mayo del mismo año los madrileños se lanzan a las calles en un intento de echar a las tropas francesas, y la sublevación se extiende. Se intenta aplastar esta revuelta con mano dura, procediéndose a fusilamientos y otros métodos sangrientos. Grupos de insurgentes se retiran a las montañas e inician la primera guerra de guerrillas. Además se crean Juntas de Gobierno en diferentes partes de España para organizar la resistencia contra los franceses.

Estando los españoles metidos en la lucha contra los franceses en España, no tienen tantos recursos para atender a las corrientes antiespañolas en las colonias hispanoamericanas. Además, los criollos utilizaron la reclusión del rey Fernando VII en Francia como pretexto para tomar las riendas en Hispanoamérica; estando ausente el monarca "deseado", y estando España ocupada por las tropas napoleónicas, no tenían por qué seguir leales al títere José I.

Otro factor que contribuyó al desarrollo político en Hispanoamérica después de la invasión napoleónica fue la confusión creada por los muchos pretendientes al trono español: además de Fernando VII y José I, estaba también el padre de Fernando, Carlos IV, y la hermana de Fernando, la reina Carlota Joaquina, casada con el regente João de Portugal. Ella estaba en Río de Janeiro junto con la corte portuguesa, maniobrando y urdiendo para ser reconocida legítima reina de España por las colonias.

Por lo tanto confluyen todas las causas hasta ahora estudiadas, tanto las internas como las externas, en el año 1810. En ese año se forman cabildos abiertos en Caracas el 19 de abril, Buenos Aires el 22 de mayo, Bogotá el 22 de mayo y Santiago el 18 de septiembre. Luego se forman Juntas de Gobierno al estilo de las ya creadas en España para gobernar las colonias en supuesta espera de la vuelta al trono de Fernando VII, aunque los realistas americanos lo consideraron como un pretexto para romper con los lazos con la Península. Además, en México estalla la revolución social con el Grito de Dolores el 16 de septiembre.

Se inicia así de forma concreta el proceso libertador, el cual durará hasta 1825 con la victoria de Sucre sobre los últimos realistas en el Alto Perú.

 

 

5.3. El desarrollo del proceso independentista

Como se ha visto ya, en 1810 se organizan cabildos abiertos en cuatro puntos de América Latina, lo que llevaría a la emancipación de los virreinatos de Nueva Granada, del Río de la Plata y del Perú después de una lucha cruenta entre patriotas, o sea los que querían la emancipación de España, y los realistas, que siguieron leales a la corona española. Además, Miguel Hidalgo y Costilla organiza en ese año un ejército entre las masas populares en México en un intento de reformar la sociedad para mejorar las condiciones de vida de los marginados. Por lo tanto México, o mejor dicho, Nueva España, que abarcaba todo lo que va de Costa Rica hasta casi la mitad de lo que hoy son territorios que pertenecen a EEUU, constituye un caso aparte por el elemento de revolución social de su lucha independentista. Cuba y Puerto Rico no se estudiarán aquí por no independizarse de España hasta 1898.

Además, la República Dominicana siguió una trayectoria diferente: durante la Colonia había formado parte de la colonia de la isla de Hispaniola. La parte occidental fue cedida a Francia en 1697 bajo el nombre de Saint-Domingue y en 1795 España tuvo que ceder a Francia la parte oriental también como consecuencia de las guerras en Europa. En 1804 se declaró la independencia de la isla bajo el nombre de Haití después de la insurrección de Toussaint-Louverture. En 1809 España volvió a tener el control sobre la parte oriental. Siguiendo el ejemplo del resto de Hispanoamérica, se declaró independiente como la República Dominicana en 1821, ocupando las dos terceras partes de la antigua colonia de la isla de Hispaniola. Sin embargo, fue ocupada por los haitianos en 1822, y siguieron 22 años de ocupación hasta la independencia definitiva de 1844.

Este apartado está dividido en los puntos siguientes:

 

5.3.1. Las cuatro fases del proceso independentista

El proceso independentista se hizo tan sangriento y tan largo entre otras cosas por la falta de cohesión interna desde el punto de vista ideológico y político. Además, Hispanoamérica constituía un territorio tan vasto que la comunicación entre sus diferentes rincones dificultaba el camino unificado hacia la independencia. Como se ha visto antes, esa falta de comunciación se debía entre otras cosas al sistema según el cual España había organizado las Indias.

A eso viene que el proceso independentista fue un proceso llevado a cabo por un reducido grupo de privilegiados criollos, por lo que le faltaba la base popular que lo hubiera podido fortalecer desde abajo, salvo tal vez en el caso de México. Todos esos factores contribuyeron al caos que siguió después de 1825, y que resultó en la desintegración de muchos de los territorios emancipados en nuevos estados nacionales y que llevó consigo años de conflictos nacionales, intracontinentales y sociales hasta el triunfo liberal de finales del siglo. Sólo con el orden que produjo el triunfo liberal se pudo crear un ambiente propicio para cierto progreso, pero, desgraciadamente, a expensas de la libertad individual y la solución de los virulentos problemas sociales, lo que a su vez llevó a revoluciones y dictaduras en el siglo XX.

Se pueden vislumbrar cuatro fases del proceso emancipador. La primera fase es la que abarca el período de la ocupación de España por las tropas españolas de 1810-1814. Amparados bajo el pretexto de gobernar las colonias españolas durante la ausencia de Fernando VII, los criollos tomaron el poder en Hispanoamérica. A este período pertenecen las primeras declaraciones de independencia, las de Paraguay y Venezuela en 1811.

La segunda fase corresponde al sexenio absolutista en España después de la restauración borbónica de 1814, o sea la vuelta al trono de Fernando VII (1814-1820). Con este giro absolutista los criollos liberales vieron frustrados sus intentos de emancipación de Hispanoamérica, y España pudo enviar refuerzos militares a América para luchar contra los ejércitos patriotas por no tener ya que luchar contra los franceses en España. Así, el proceso emancipador se detuvo ahogándose en la sangre de los reveses sufridos por los patriotas, y fue entonces cuando Bolívar, por ejemplo, tuvo que retirarse a Jamaica. Los únicos territorios que no quedaron subyugados por los realistas fueron Argentina y Paraguay, pero Chile pudo lograr su libertad ya en 1817 ayudado por las tropas de San Martín.

La tercera fase corresponde al trienio liberal en España de 1820-1823, según Salmoral "la gran época de la independencia" 35 ya que durante esos años logró la mayoría de los restos de los territorios su emancipación o la consolidación de la misma, si es que la habían logrado antes. Tal era el caso de Las Provinvias Unidas de Suramérica (Río de la Plata), Paraguay, Chile y la mayor parte de Colombia además de una pequeña parte de Venezuela. Las colonias hispanoamericanas que se emanciparon durante este período fueron México, las Provincias Unidas de Centroamérica, la mayor parte de Venezuela, Panamá, y Quito (Ecuador). Los únicos territorios que todavía no habían logrado su independencia eran, pues, Perú, el Alto Perú (Bolivia) y Uruguay. Las colonias españolas caribeñas, otra vez nos permitimos recordarlo, no se independizaron hasta 1898.

La importancia que tuvo el trienio liberal fue en primer lugar la de haber evitado el envío de un enorme ejército a los países del Río de la Plata para aplastar la resistencia patriota, y efectivamente, fueron esos planes los que desencadenaron los sucesos que llevaron al pronunciamiento de Riego en 1820. Ese pronunciamiento tuvo su raíz cerca de Cádiz, donde estaban reunidas las tropas en espera de su envío a América para luchar contra la emancipación; la llegada de barcos llenos de soldados mutilados contribuyó a los sentimientos de resistencia a tal expedición. Por el pronunciamiento de Riego y el subsiguiente inicio del trienio liberal no se pudo llevar a cabo el proyecto.

Además de haberse evitado el envío de refuerzos militares por el giro liberal en España, el proceso emancipador en Hispanoamérica fue propulsado por la ingenuidad que había en algunos ambientes liberales en España; se pensaba que los liberales hispanoamericanos estaban en contra del absolutismo español, y que una vez establecidos los principios liberales, aceptarían la vinculación a España. Así, la soltura de las riendas por parte de los liberales españoles ayudó a los liberales criollos en el proceso de emancipación o consolidación de las independencias ya alcanzadas.

Sin embargo, el trienio liberal tuvo un doble efecto en Hispanoamérica. Los conservadores que temían por su posición privilegiada frente a la amenaza de los desheredados también contribuyeron a la independencia de Hispanoamérica. En México, por ejemplo, los conservadores habían experimentado una revuelta social que habían logrado aplastar, y por el temor a que los vientos liberales pasaran de España a América, procedieron a la declaración de la independencia de México en 1821. Así, después de 1820, España e Hispanoamérica se fueron en sendas direcciones, permaneciendo no obstante en una relación de interdependencia cultural y lingüística por los más de trescientos años que compartieron.

Al final del trienio liberal tan sólo quedaban unos focos de resistencia realista en Perú, y los avances para derribar esos baluartes constituyen la cuarta fase del proceso emancipador. Este proceso se llevó a cabo desde dos posiciones; la primera desde el sur con San Martín y la segunda desde el norte con Bolívar y Sucre. Después de las victorias iniciales de San Martín, éste se retiró a Europa como consecuencia de la reunión con Bolívar en Guayaquil, y Sucre fue el que puso el clavo en el féretro realista en el Alto Perú en 1824-25.

Después de esa categorización evolutiva del proceso emancipador, y antes de estudiar las consecuencias del mismo, nos pararemos en su evolución geográfica también, basándonos en la división presentada al inicio de este apartado. Se recomienda que se haga la lectura de 5.3.2.-5.3.5. junto con 5.1., ya que en muchos sentidos las guerras de la independencia coinciden con la historia personal de sus protagonistas durante esos años.

 

 

5.3.2. La liberación de la parte septentrional de Suramérica

El gran personaje de la liberación de la parte septentrional del continente suramericano fue Simón Bolívar, y gran parte de la liberación de Venezuela, Colombia y Ecuador equivale a las proezas bolivarianas; por eso se encontrarán más detalles sobre estos acontecimientos en el apartado sobre él. Aquí se quiere solamente describir las grandes líneas del proceso, después de haberse recordado la revolución política surgida a raíz de la crisis en España y la creación de las Juntas de Gobierno, en este caso en Caracas y Bogotá en 1810.

El punto de partida del proceso fue Venezuela, que se declaró independiente en 1811 con Miranda como dictador. Sin embargo, había disputas entre él y otros oficiales además de la resistencia que les ofrecieron los realistas. Para colmo de desgracias hubo un terremoto en Caracas el 26 de marzo de 1812.

Este terremoto hizo estragos en muchos territorios dominados por los patriotas, mientras que no fueron tan afectados los dominados por los realistas. Además, los patriotas sufrieron reveses militares, y fue en esa situación en la que firmó Miranda el armisticio para evitar la derrota. Como ya sabemos, Miranda intentó huir, siendo parado por Bolívar y sus hombres y luego entregado a los españoles.

A partir de entonces Bolívar surge como el gran libertador del norte suramericano; logró huir a la Nueva Granada, donde todavía había territorios aun no tomados por los realistas. Y allí publicó el manifiesto de Cartagena. Desde la Nueva Granada cruzó la selva con el ejército con el que entró en Caracas el 6 de agosto de 1813.

Se inicia ya la segunda fase del proceso libertador en el norte por la Restauración Borbónica en España y el consiguiente fortalecimiento de los ejércitos realistas en América, y por eso también en regiones como la Nueva Granada y Venezuela. Además, los llaneros venezolanos dirigidos por José Tomás Boves se pusieron al lado de los españoles, tomando Caracas en 1814. Bolívar huyó con lo que quedaba de su ejército, dejando un territorio en caos total, no solamente por los éxitos de los realistas, sino también por los conflictos internos que fueron desgarrando la región.

Bolívar se fue a Jamaica, y mientras tanto los españoles lograron retomar los últimos territorios rebeldes en Venezuela además de la Nueva Granada. En septiembre de 1816 zarpó para el Río Orinoco, estableciendo su capital en Angostura al año siguiente. Se pudo establecer como líder del movimiento patriota además de que logró el apoyo de los llaneros y de los británicos, que desde hacía mucho tiempo habían estado al acecho para penetrar en Hispanoamérica.

Bolívar inició su gran campaña en 1819. Primero atacó la Nueva Granada, lo que culminó en la Batalla de Boyacá del 7 de agosto de 1819 y la liberación de Bogotá. Esta victoria coincidió con los triunfos sanmartianos en el Cono Sur, alentando así a los patriotas en todo el continente y desanimando a los liberales en España. Esto llevó al estancamiento de la política antiindependentista y el pronunciamiento de Riego. Además, la Batalla de Boyacá preparó el fondo para la liberación del resto de la Nueva Granada, lo que a su vez llevó a la liberación del Perú. Por eso es un hito en la historia independentista hispanoamericana. (Aquí puedes leer sobre la bandera colombiana y los símbolos del país.)

La República de Colombia fue declarada en el Congreso de Angostura el 17 de diciembre de 1819. Luego siguieron hacia Venezuela, venciendo a los españoles en la Batalla de Carabobo en junio de 1821.

Fue entonces cuando por fin se pudo intentar la liberación de la parte sur de la Nueva Granada, o sea Quito (hoy Ecuador). Bolívar había enviado a Sucre a Guayaquil, pero al llegar Sucre allí, los criollos ya habían declarado la independencia. De allí Sucre siguió hacia las montañas, lo que llevó a la derrota de los españoles en Pichincha el 24 de mayo de 1824.

Con la derrota de los españoles en Pichincha se había logrado independizar el Virreinato de Nueva Granada, lo que hoy es un territorio constituido por las repúblicas de Colombia, Venezuela, Panamá y Ecuador. A iniciativa de Bolívar se creó primero la Gran Colombia, pero en 5.4. se verá cómo se produjo la desintegración del territorio en nuevos estados nacionales.

 

 

5.3.3. La liberación del Cono Sur

Los grandes personajes de la liberación del Cono Sur son San Martín y  O’Higgins, y como en el caso de Bolívar y la liberación de la parte septentrional del continente, el proceso libertador en el sur coincide en muchos sentidos con la historia personal de ellos (51.4. y 5.1.6.)

La liberación del Cono Sur irradió de Buenos Aires. Ya se ha visto cómo las invasiones británicas de 1806-07 habían fortalecido a los criollos allí, y ya se ha visto que la invasión napoleónica había causado el establecimiento de Juntas de Gobierno allí y en Santiago de Chile.

El proceso de liberación del Cono Sur tuvo, pues, su raíz en los intentos de la junta de Buenos Aires de consolidar su control sobre el antiguo Virreinato del Río de la Plata. Además de las luchas contra los realistas, también tuvo que enfrentarse a la resistencia de los gauchos dirigidos por José Gervasio Artigas en la banda Oriental (hoy Uruguay). Artigas había luchado contra los realistas primero, pero luego quiso más autonomía y peso para la  Banda Oriental, lo que llevó al conflicto con Buenos Aires. Este conflicto no se resolvió provisionalmente hasta 1820 con la ocupación portuguesa del territorio, lo que obligó a Artigas a exiliarse.

Los criollos de Paraguay ya declararon la independencia de ese país en 1811 después de haber rechazado la ayuda de Buenos Aires para vencer a los realistas. Quedaba entonces el Alto Perú. No lograron llegar a controlar ese territorio entre otras cosas por la apatía de la población indígena y por las dificultades que presentaba el paisaje. Sin embargo, el Alto Perú en las manos de los realistas significaría una constante amenaza a la estabilidad de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Fue entonces cuando San Martín urdió su gran plan para la liberación del Cono Sur; primero liberaría Chile, donde el gobierno revolucionario había sido derrotado por los realistas en Rancagua en 1814 después de la Restauración Borbónica, y junto con las fuerzas chilenas seguiría hacia Perú por el mar.

Durante dos años trabajó junto con O’Higgins para preparar su ejército para la liberación de Chile. El "Ejército de los Andes" inició su expedición en enero de 1817. Siguió entonces la Batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817, y O’Higgins fue elegido director supremo interino. Con la victoria en Maipú se terminó para siempre con la resistencia realista en Chile.

Y así se había liberado el Cono Sur, donde la Restauración Borbónica había producido una ruptura revolucionaria solamente en Chile. En los demás países los españoles no llegaron a restablecer el control realista, pero, como se ha visto, se produjo el conflicto interno entre los patriotas de la Banda Oriental y Buenos Aires. Uruguay no obtuvo su independencia de Brasil hasta 1828.

Habiéndose logrado la independencia de Chile en 1817/18, San Martín pudo seguir adelante con su plan para la liberación del Perú, el último baluarte de los realistas. En esta campaña confluyeron los movimientos libertadores de Bolívar y Sucre desde el norte y de San Martín desde el sur.

 

5.3.4. La liberación del Perú

La liberación del Perú fue una liberación tardía que corresponde a la cuarta fase del proceso libertador descrito en 5.3.1. y se ha visto que la fuerza de los realistas en esa parte del continente entre otras cosas se puede explicar por el miedo de una parte de la población nativa en el Perú al exterminio a manos de las más numerosas castas indígenas y mezcladas. Vieron en el mantenimiento del orden colonial la mejor garantía contra esa amenaza.

En agosto de 1820 San Martín y su armada zarparon para el Perú. Su plan fue el de arrojar a los realistas por medio de un bloqueo económico y negociaciones, lo que logró en junio de 1821, cuando los realistas se retiraron hacia los Andes. San Martín entró en Lima y declaró la independencia del país en ese año. Sin embargo, tuvo que enfrentarse a la oligarquía limeña además de otras conspiraciones por el programa de reformas sociales que él propugnaba. Y los realistas que se habían retirado siguieron siendo una amenaza para la precaria independencia peruana.

La reunión en Guayaquil entre San Martín y Bolívar el 26 y 27 de julio de 1822 simboliza la confluencia de los dos movimentos libertadores. No se sabe con certeza lo que se discutió allí, pero el resultado fue que San Martín volvió a Lima, donde sus enemigos se habían hecho con el poder. Renunció a su título de Protector y se exilió a Europa. Así dejó a las tropas de Bolívar la tarea de concluir la liberación de Suramérica.

Bolívar no intervino en Perú hasta mayo de 1823, cuando el Congreso Peruano le pidió su ayuda. Los realistas habían ocupado Lima durante un tiempo breve, y por el temor que había producido esta ocupación, los líderes criollos aceptaron el liderazgo de Bolívar. Bolívar llegó al Perú en septiembre de 1823 con sus tropas venezolanas, neogranadinas y quiteñas, que se unieron a las chilenas, argentinas y peruanas. Por los muchos conflictos que había no pudo seguir hasta casi un año después la campaña libertadora contra los realistas que se habían retirado a las montañas.

Finalmente logró consolidar a los patriotas, y junto con Sucre vencieron a los realistas en la Batalla de Junín el 6 de agosto de 1824 después de haber emprendido la subida por las montañas. A Sucre le tocó derrotar a los españoles en la Batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, lo que se considera como la batalla que puso fin a más de trescientos años de dominación española en América del Sur. La independencia del Alto Perú fue proclamada el 9 de febrero de 1825. En agradecimiento a Simón Bolívar el nuevo país fue bautizado Bolivia.

Tan sólo quedaban algunos puntos de resistencia realista en las montañas y en la costa, los cuales fueron definitivamente vencidos a finales de 1825 en Charcas (hoy Sucre), y a principios de 1826 en el puerto de El Callao.

 

 

5.3.5. La independencia de México

La independencia de México, o mejor dicho, Nueva España, constituye un caso aparte por el elemento de revolución social que implicaba, la cual se inició con el Grito de Dolores y el movimiento de Miguel Hidalgo y Costilla. Bajo el estandarte de la Virgen de Guadalupe esta insurrección obtuvo el apoyo de la región de Bajío alrededor del centro minero de Guanajuato, y luego de las regiones que en la actualidad son los estados de Michoacán y Jalisco. En los territorios tomados por los insurgentes, Hidalgo abolió la esclavitud y el tributo indígena y ordenó que la tierras se devolvieran a las comunidades indígenas.

Con su ejército Hidalgo marchó sobre la capital, pero se retiró frente a la amenaza de un ejército realista pequeño, pero muy bien disciplinado, que se acercaba desde San Luis Potosí. Fue este ejército bajo el español Félix Calleja 36 el que venció a Hidalgo en enero de 1811 en Calderón.

José María Morelos asumió el liderazgo del movimiento independentista después de la muerte de Hidalgo, llegando a ocupar grandes partes del sur mexicano. Durante este proceso convocó el Congreso de Chilpancingo en 1813 donde se proclamó la independencia. En Apatzingán fue promulgada la constitución republicana anteriormente mencionada. Morelos extendió las reformas sociales de Hidalgo, haciéndose así uno de los revolucionarios más puros y radicales de Hispanoamérica. Fue por este motivo que una parte de los criollos no apoyaron el movimiento revolucionario de Hidalgo y Morelos; temían por su posición privilegiada y por una reestructuración de la sociedad. Además, Morelos tuvo que repartir su energía en dos campos: tanto la implantación de un nuevo sistema político como la lucha militar. En 1815 él también fue capturado y ejecutado por los españoles.

Con la caída de Morelos la revolución independentista degeneró en una guerra civil entre grupos dispersos dirigidos por caudillos locales, y los ejércitos realistas poco a poco los fueron aplastando. El único obstáculo a la victoria final de los realistas eran los líderes revolucionarios Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria.

Sin embargo, en 1820 se produjo el pronunciamiento de Riego en España, y los conservadores bajo el liderazgo de Agustín de Iturbide temían una liberalización en México también. Unieron sus fuerzas con las de Vicente Guerrero en el Plan de Iguala del 24 de febrero de 1821. Como se ha visto, este plan implicaba la independencia de México como una monarquía, donde se garantizaba la igualdad de los peninsulares y los criollos bajo los auspicios de la Iglesia Católica. Este ejército de las Tres Garantías fácilmente logró subyugar a los restos de resistencia, reconociéndose la independencia de México en el Tratado de Córdoba.

Así también se había consumado la independencia de Nueva España, que incluía los territorios que en la actualidad son las repúblicas centroamericanas (Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala), además de prácticamente la mitad de EEUU.

 

 

5.4. Las consecuencias de la Independencia

En 1826 cayó, pues, el último punto español (El Callao en Perú), concluyéndose así el período llamado la Independencia. Se inicia entonces la época de la Descolonización (1825-50), en la que se ven las consecuencias inmediatas del proceso emancipador: guerras civiles y caos político y administrativo.

Por la incapacidad de los dirigentes de solucionar los problemas surgidos a raíz de la independencia han perdurado hasta hoy, manifestándose en revoluciones sociales como en el caso de México, revoluciones sociales y antiimperialistas como en el caso de Cuba y los ya conocidos problemas de la mala distribución de la tierra y las riquezas que se ven aún en la actualidad. Y las economías hispanoamericanas siguieron dependientes de los intereses económicos extranjeros después de haberse disuelto el monopolio español, haciéndolas por eso vulnerables a las fluctuaciones en el mercado mundial. Son las consecuencias remotas de la independencia.

 

 

5.4.1. Consecuencias inmediatas

Las consecuencias inmediatas de la independencia, que corresponden a la época de la Descolonización (1825-50), se pueden resumir así:

En medio de guerras y otros conflictos bélicos se intentaba consolidar los nuevos países latinoamericanos (Argentina, Bolivia, Paraguay, Chile, Perú y Uruguay, que obtuvo su independencia de Brasil en 1828), y el continente latinoamericano sería víctima de desavenencias desgarradoras y guerras civiles por el vacío de poder dejado por los españoles después de vencidos. Esos conflictos también fueron el resultado del proceso de consolidación nacional: se presentaban diferentes soluciones para la organización política y administrativa de los nuevos estados además de haber diferentes posturas frente a los intereses económicos extranjeros. Esta situación se combinó con la virulenta problemática de la tierra que se había acumulado en manos de la iglesia y de los grandes hacendados.

Los grandes problemas económicos heredados de la Colonia tampoco se pudieron solucionar, porque a Hispanoamérica le era difícil integrarse al sistema económico internacional. Eso se debía al sistema del mercantilismo que había regido durante la Colonia, y que había impedido el desarrollo de una infraestructura intracontinental que más adelante pudiera servir de base para los lazos económicos con otros países una vez obtenida la independencia política.

De este caos político, social y económico surgió la lucha entre conservadores y liberales por todo el continente. Los dos grupos ideológicos propugnaban dos soluciones diferentes a los problemas sociales, económicos y políticos y había dos posturas divergentes frente a los intereses económicos extranjeros. Los conservadores eran en su gran mayoría los representantes de los grandes hacendados y de la iglesia católica. Querían seguir con los principios que habían regido durante la Colonia para proteger sus propios intereses económicos. Eran centralistas y proteccionistas. Los liberales eran mayoritariamente los intelectuales urbanos, y tomaban sus ideales de EEUU y del norte de Europa, sobre todo de Francia. Eran federalistas y librecambistas.

La lucha entre conservadores y liberales era una lucha que no involucraba a las grandes masas populares, no tomándose en cuenta sus intereses tampoco. Muchas veces se libraba bajo los auspicios de ejércitos privados que así impedían que las masas populares llegaran a tomar parte en la lucha, llenando el vacío de poder que podría producirse sin esos ejércitos.

En Argentina la lucha entre liberales y conservadores se dio como una lucha entre unitarios y federalistas. Los unitarios eran sobre todo los liberales de Buenos Aires que luchaban por los intereses de esa provincia sobre los del interior. Eran librecambistas y en favor del estado centralista. Los que dominaban el interior, pues, eran los federalistas. Eran conservadores y luchaban contra el ascenso de Buenos Aires. En muchos casos eran caudillos locales que por eso temían el ascenso de dicha provincia, y el papel que correspondía a Buenos Aires dentro de la federación iba a marcar casi todo el siglo XIX en Argentina.

En Uruguay esa lucha se manifestó en la lucha entre los Colorados de Montevideo (liberales) y los Blancos del interior (conservadores), una guerra civil que desgarró el país.

Por el vacío de poder mencionado arriba se produjo el caudillismo. Algunos de los caudillos se hicieron con el poder en muchos de los países como dictadores, por ejemplo Juan Manuel de Rosas en Argentina, José Antonio Páez en Venezuela, Antonio López de Santa Anna en México y Rafael Carrera en Guatemala. A veces se amparaban en el ideario conservador o liberal, pero en realidad eran hombres que tan sólo estaban motivados por su propia ambición. Algunos de ellos también organizaban elecciones para legitimar su posición.

Durante esta época se intentó, pues, consolidar los nuevos estados formados. Sin embargo, algunos de los territorios emancipados se desintegraron formándose nuevos países; ése fue el caso de los estados plurinacionales de la Gran Colombia y el Imperio de México.

En estas páginas web puedes leer más sobre diferentes aspectos de la  independencia y las consecuencias inmediatas:

Argentina:  La independencia argentina y la anarquía.

México: la lucha entre conservadores y liberales/Santa Anna.

 

 

5.4.2. Consecuencias remotas

Las consecuencias remotas son las consecuencias que han perdurado hasta hoy y que en muchos casos son los resultados de la incapacidad de los dirigentes de los primeros años después de la independencia de solucionar los problemas surgidos. Estos problemas se deben al desequilibrio estructural causado por el sistema colonial y acentuado por el vacío administrativo, político y económico provocado por la Independencia. Aquí queremos realzar las siguientes consecuencias remotas:

Las revoluciones han surgido entre otras cosas por el intervencionismo extranjero y la desigualdad creada por la mala distribución de la tierra. Centroamérica, por ejemplo, es una región cuya historia ha sido marcada por colonialismo, dictaduras y revoluciones.

También hemos visto que la Independencia mexicana empezó como una revolución social. El elemento social quedó ausente por la actuación de los conservadores en el proceso independentista, pero eso no supuso la solución al problema. La condición de las grandes masas populares y sobre todo la mala distribución de la tierra sería el problema recurrente durante todo el siglo XIX. Esto llevó a la Revolución Mexicana en 1911, la que terminó el ciclo revolucionario en México como una revolución social. En los capítulos 6 y 7 se estudiarán con más detención estos aspectos de las consecuencias de la independencia.

Otra revolución que se puede considerar como una consecuencia remota de la independencia, es la revolución cubana, a pesar de no haberse logrado la independencia de Cuba hasta 1898. Se verá en el capítulo 9 que una de las causas de esta revolución fue el intervencionismo estadounidense. El intevencionismo norteamericano en América Latina tenía su base en la doctrina Monroe de 1823. Ésta tenía su raíz en el deseo de EEUU de dominar la política en el continente americano después de haberse derrumbado, pues, los imperios español y portugués allí.

También se ha realzado la dependencia económica de América Latina como una de las consecuencias remotas de la Independencia. Se obtuvo la independencia política, pero hemos visto en el capítulo 3 que la dependencia económica basada el el sistema colonial se convirtió en una dependencia económica de los intereses económicos extranjeros. Éstos se han manifestado en el neocolonialismo y el imperialismo representados sobre todo por la doctrina Monroe de 1823, y en parte han llevado a las revoluciones mencionadas arriba.

El desequilibrio social y económico sigue en América Latina y es, pues, la última de las consecuencias remotas que hemos identificado aquí. Vimos que la independencia supuso la independencia política para los criollos, quienes temían una reestructuración social y económica. Por eso se intentó excluir la participación de las grandes masas populares. Ya hemos visto en el capítulo 4 cómo esta situación se ha manifestado entre otras cosas en diferentes movimientos revolucionarios, y en el capítulo 10 se estudiará esta problemática desde una perspectiva actual.

 

1 Salmoral (1998).

2 El establecimiento de un elenco de los personajes más destacados de un proceso histórico, como en cualquier otra circunstancia, se somete a criterios siempre muy subjetivos, por lo que aquí desde luego se pueden encontrar lagunas en cuanto a la selección de nombres. Eso no obstante es nuestra meta dar a los lectores unas pistas generales que facilitará el estudio de la época, ya que al iniciarse en un tema desconocido puede resultar difícil orientarse en la materia por el gran número de sucesos, fechas, nombres etc. que hay. Es nuestra esperanza que los lectores por su cuenta emprendan la tarea de recurrir a las muchas obras de referencia y páginas web que hay al encontrarse ante nombres, acontecimientos etc. no tratados con más detención aquí.

3 A nuestro modo de ver son primordiales los personajes de cualquier proceso histórico para la comprensión del mismo. Son ellos los que crean la Historia, y la Historia no hubiera sido sin ellos. Las reglas de las ciencias naturales, por ejemplo, existen hasta cierto punto independientemente de la raza humana, pero la Historia se crea en la mente de los seres humanos y es en la mentalidad y el comportamiento humanos donde hay que buscar sus raíces y razón de ser. Por eso es tan importante el estudio de las mentalidades, las ideas, las experiencias etc. de los que crean la Historia, haciéndose ésta una tarea infinita, que aquí tan sólo se toca en la superficie.

4 Ocampo López (1994), p.190.

5 Ocampo López (1994), p.191.

6 La información sobre Miranda se basa principalmente en Encyclopædia Britannica (1990), tomo 8, p. 180.

7 Loprete & McMahon (1974), p. 136.

8 La información sobre Bolívar se basa principalmente en Encyclopædia Britannica (1990), tomo 2, pp. 339-340.

9 Actualmente Bolivia.

10 Loprete & McMahon (1974), p. 138.

11 En 1814 las tropas francesas se fueron de España después de la derrota de Napoleón en Europa. Durante los últimos cuatro años de la ocupación francesa había sido rey de España el hermano de Napoleón, Jose I, y cuando él dejó vacío el trono, volvió Fernando VII. Es lo que se llama la Restauración Borbónica. Quedando España libre de las tropas napoleónicas, se pudo dirigir los esfuerzos hacia la recuperación de los territorios emancipados en América, por lo que se inició más de un lustro de conflictos cruentos en el contintente americano.

12 Fernando VII había tenido que reconocer los ideales del liberalismo después del pronunciamiento liberal de 1820 dirigido por el coronel Riego. Este pronunciamiento inició el denominado Trienio Liberal, y las fuerzas españolas en Hispanoamérica se vieron debilitadadas durante este período.

13 La información sobre San Martín se basa principalmente en Encyclopædia Britannica (1990), tomo 10, p. 396.

14 Este resentimiento, y el abismo que creará entre criollos y peninsulares, se identificará cómo una de las mismas causas del proceso de la independencia en 5.2.1.

15 La información sobre Sucre se basa principalmente en Encyclopædia Britannica (1990), tomo 11, p. 348.

16 Este carácter transnacional es lo que Salmoral llama la universidalidad de la independencia hispanoamericana.

17 La información sobre O’Higgins se basa principalmente en Encyclopædia Britannica (1990), tomo 8, p. 889.

18 Recuérdese la Restauración Borbónica.

19 Ya se había suprimido el título de virrey.

20 De los que distinguen entre causas internas y externas, se pueden mencionar Rama (1982) y Katán-Ibarra (1997).

21 Salmoral (1998), p. 24, opina que no se puede hablar de causas, sino más bien de razones, o sea que no existen causas para que se independicen los pueblos. En su opinión, se trata en este respecto de una maduración económica y hasta cierto punto política de Hispanoamércia que a su vez llegó a su punto culminante con la crisis en España en 1808, y que una vez desatado el conflicto, siguió su propio camino hacia la independencia. Aún teniéndose conocimiento de estos argumentos para no explicar la independencia desde una perspectiva causal, lo cual nos parece muy justificado desde la perspectiva de Salmoral, lo haremos aquí por motivos pedagógicos.

22 El orden de las causas identificadas aquí sigue un criterio de lógica interna propicia para la presentación que sigue. Sin embargo, no se pretende con este orden agrupar autoritativamente los hechos, ni crear la imagen de que los hechos siguieron un orden cronológico; siempre hay que recordar que los hechos se interrelacionan y que esta categorización en muchos sentidos obedece a un criterio didáctico.

23 Salmoral (1998), p. 44.

24 Ibídem.

25 El uso del verbo "confluir" aquí es, tal vez, un poco arriesgado; se verá justamente que fue la falta de cohesión ideológica y política la que produjo la inestabilidad postindependentista. Sin embargo, se puede decir que los ideales liberales de ruptura con el pasado colonial y absolutista eran ideales albergados por gran número de intelectuales criollos, aunque siguieron cauces diferentes, y muchas veces incompatibles, en los decenios después de la Independencia.

26 Halperín Donghi opina que más que ofrecer un antecedente para las luchas de independencia, se pueden utilizar estos alzamientos para explicar el porqué de la obstinación con que el Perú se iba a apegar a la causa del rey más adelante cuando estallarían las guerras para libertar esta área del continente de los españoles al final de las guerras de la Independencia (véase 5.3.4.), ya que una parte de la población nativa del Perú "iba a ver en el mantenimiento del orden colonial la mejor defensa de su propia hegemonía, y en ésta la única garantía contra el exterminio a manos de las más numerosas castas indígenas y mezcladas" (Halperín Donghi (1993), p. 84.

27 La síntesis de estas reivindicaciones se ha tomado de Ocampo López (1994), pp.187-188.

28 Ocampo López (1994), p. 189.

29 Ibídem.

30 Halperín Donghi (1993), p. 84.

31 Adjetivo utilizado en su pleno sentido, teniendo en cuenta que lamentablemente, tiene que restringirse semánticamente a criollo este adyacente en el momento de hablar de la emancipación hispanoamericana propiamente dicha.

32 Los patriotas eran los que luchaban por la ruptura con España, mientras que los realistas querían seguir con el status quo.

33 Aquí no emprendemos la tarea de discutir la problemática de la causalidad, al estilo de Durkheim cuando discute la causalidad en las ciencias sociales. Tal como queda expuesto en 5.2., se trata aquí de una mera exposición didáctica con sus limitaciones inherentes.

34 El Siglo de las Luces es también el título de una obra del autor cubano, Alejo Carpentier, cuya lectura se recomienda y aconseja a los que se interesen por una comprensión más profunda de los efectos políticos y filosóficos producidos por la Ilustración en América Latina, sobre todo en el Caribe. La lectura de dicha novela también ayudará, desde la perspectiva de los protagonistas, a comprender mejor el levantamiento de los madrileños en contra de sus opresores franceses y su incrustación en la Historia.

35 Salmoral (1998), p. 108.

36 La pareja Calleja vs. Hidalgo se puede agrupar junto con otras parejas en la historia de México: Cortés vs. Montezuma, Juárez vs. Maximiliano y Madero vs. Díaz.

 

 

5.5. Vocabulario

(Se publicará)

 

 

5.6. Ejercicios

  1. ¿Cuándo se inició el proceso de la Independencia latinoamericana?
  2. ¿Se independizaron todos los países al mismo tiempo?
  3. ¿Por qué se puede decir que México constituye un caso aparte?
  4. ¿Quiénes fueron los protagonistas del movimiento libertador y qué papel jugaron el el mismo?
  5. ¿Cuáles fueron las causas internas de la Independencia?
  6. ¿Cuáles fueron las causas externas de la Independencia?
  7. ¿Cómo influyeron los acontecimientos en España en el desarrollo de las guerras de la Independencia?
  8. La independencia hispanoamericana, ¿fue una revolución política o una revolución social?
  9. Describe las cuatro fases del proceso independentista.
  10. Desde el punto de vista geográfico, ¿cómo se realizó la independencia?
  11. ¿Qué es la época de la Descolonización?
  12. ¿Qué consecuencias tuvo la independencia hispanoamericana?

 

 

5.7. Referencias bibliográficas

Álvarez-Solar, María (2000): Curso de Historia Contemporánea de América Latina (compendio). Bergen: Departamento de Español y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Bergen.

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Halperin Donghi, Tulio (1993): Historia contemporánea de América Latina. Madrid: Alianza Editorial.

Hamill, Hugh M. (ed.) (1992): Caudillos: Dictators in Spanish America. Norman y Londres: University of Oklahoma Press.

Iriarte, Alfredo (1988): Breve historia de Bogotá. Bogotá: Editorial Oveja Negra.

Loprete, Carlos A. y McMahon, Dorothy (1974): Iberoamérica, síntesis de su civilización. Nueva York: Charles Scribner’s Sons.

Lynch, John (1993): Caudillos en Hispanoamérica, 1800-1850. Madrid: Editorial MAPFRE.

Ocampo López, Javier (1994): Historia Básica de Colombia. Santafé de Bogotá: Plaza & Janés.

Rama, Carlos M. (1982): Historia de América Latina. Barcelona: Ed. Bruguera.

Rock, David (1988): Argentina 1516-1987. Desde la colonización española hasta Raúl Alfonsín. Madrid: Alianza Editorial, S.A.

Salmoral, Manuel Lucena et al. (1998): Historia de Iberoamérica. Tomo III, Historia contemporánea. Madrid: Ediciones Cátedra, S.A.

Témine, É., Broder, A. & Chastagnaret, G. (1989): Historia de la España contemporánea. Desde 1808 hasta nuestros días. Barcelona: Editorial Ariel, S.A.

 

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